viernes, 7 de noviembre de 2008

Ante la asamblea federal de la renovación (artículo colectivo)

6 Noviembre 2008 – 16:00 Durante el proceso asambleario que culminará en Rivas la semana que viene no ha habido una sola asamblea local, provincial o autonómica en la que las candidaturas de ‘Otra IU es posible’ no hayan cosechado un resultado como mínimo satisfactorio. En general las noticias que han ido llegando de todas las asambleas son el entusiasmo generado en una importantísima parte de la militancia de Izquierda Unida por las propuestas de cambio profundo, de renovación y transformación ofrecidas por ‘Otra IU es posible’.
Nuestra opción ha sido sistemáticamente ninguneada por los grandes medios de comunicación y estigmatizada: se nos ha presentado como una izquierda monolítica, sectaria y antigua que sólo muestra la voluntad del aparato del PCE por controlar Izquierda Unida. Es lo que siempre han hecho los medios de comunicación cuando han querido desacreditar a Izquierda Unida: señalar al PCE como el Mal y a IU como una mera fachada sin más contenido que el PCE.
La credibilidad de las listas de ‘Otra IU es posible’ ha podido resultar sorprendente en un momento de decepción y escepticismo, pero en realidad se basa en que, siendo una parte de Izquierda Unida, hemos recibido el mismo trato externo que siempre recibió IU cuando fue molesta para el poder y hemos realizado un trabajo parecido al que deberá hacer la otra Izquierda Unida que decimos posible.
Desde el principio, la elaboración del documento de los cien se elaboró desde una pluralidad de militantes del PCE, de otros grupos organizados dentro de Izquierda Unida y de cientos de independientes que participaron y fueron escuchados en la elaboración del documento. En las distintas fases preasamblearias esta pluralidad se ha concretado en la elección de multitud de delegadas y delegados que no forman parte de corrientes ni grupos organizados. Evitando posibles intentos de control sobre Izquierda Unida los compañeros y compañeras del PCE han tenido la claridad de miras (y, por qué no decirlo, la generosidad) de entender que Izquierda Unida tiene varios grandísimos activos: uno de ellos es el PCE y otro es la pluralidad de izquierdas que la compone. No hay razón para pensar que estos dos grandes activos sean antagónicos y en la marcha de ‘Otra IU es posible’ se puede encontrar la prueba del magnífico resultado que puede generar la colaboración de todos y todas sin que nadie aparezca como subalterno.
Junto al respeto mutuo y el reconocimiento de la pluralidad como activo básico de Izquierda Unida, ‘Otra IU es posible’ ha sabido hacer creíble su compromiso con la renovación. Posiblemente fuera muy tentador observar la debacle de Izquierda Unida y pedir sencillamente el recambio de los antiguos dirigentes por quienes avisaron de los errores cometidos: ‘quítate tú que me pongo yo‘. Frente a ese posible revanchismo el documento de los cien no escatima críticas al pasado de Izquierda Unida, pero propone una renovación de todos los órganos que no es simplemente un recambio, una alternancia, sino una apuesta por nuevas formas asumiendo una cierta responsabilidad colectiva. La apuesta por una renovación del 50% de los órganos federales no es sólo una apuesta numérica: supone la asunción de que la militancia de Izquierda Unida está demandando caras nuevas (jóvenes o no) como condición necesaria para desterrar vicios a superar. Ello se ha concretado en el paso atrás anunciado por algunas personas de gran valía que no han sido autores de la gestión de Izquierda Unida, pero que han entendido que la renovación bien entendida empieza por uno mismo. Vaya para ellos nuestro agradecimiento y reconocimiento.
En los escasos días que quedan para la IX Asamblea Federal toca concretar este buen hacer con la coherencia con la que hemos llegado hasta aquí. Frente a la tentación de ganar la asamblea o pactar la victoria en número de delegados y repartirse el pastel debemos seguir aplicando la aspiración por una Izquierda Unida renovada y plural, es decir, coherente, no sólo para que nos crean las delegadas y los delegados, ni para que nos crean los y las votantes de izquierdas, sino para que un proyecto como Izquierda Unida tenga sentido. Ahora no tenemos derecho a tirar todo este trabajo por la borda, porque otra IU no sólo es posible: es imprescindible.
Álvaro Aguilera Fauró, Álvaro Ardura Urquiaga, David C.A Carabanchel, Beatriz Galiana Blanco, Jorge García Castaño, Arián García Faure, Ara García Nogales, Esther Gomez Morante, Fernando Gómez Pérez-Carballo, Hugo Martínez Abarca, Pedro Mª De Palacio, Carmen Pérez-Carballo

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