miércoles, 2 de enero de 2008

¡Negociación con la Iglesia... en mi nombre NO!

Una vez más, y esta para despedir el año...
¿Para cuándo el Estado va a plantar cara a una institución como es la Iglesia Católica anclada en valores tan reaccionarios?

Venimos viviendo cómo cada pequeño paso adelante en materia de derechos, no sólo lgtb, es rechazado fortísimamente por la jerarquía eclasiástica, aplastando incluso toda disidencia interna (podemos recordar el caso de la iglesia roja de Entrevías, http://www.sancarlosborromeo.org/)

¿Y el Estado? el Estado sigue permitiendo que una institución no elegida bajo ninguna ley de mínima democracia le dicte el rumbo, permitiendo que salgan a la calle y a los medios de adoctrinamiento masivo a decir tales cosas como la que hace unos días dijo el "cura" canario...

Hace falta ya una respuesta ejemplar, una respuesta que frene de una vez por todas los ateques ante los que un Estado laico nunca debe doblegarse. Creo muy necesaria una relectura de acuerdos con "Roma", eliminando subvenciones y "tributos", convirtiendo realmente al Estado en un estado laico, eliminando toda ayuda a colegios de "adoctrinamiento eclesiástico", eliminando toda formación católica de los centros públicos...

¡A predicar a las iglesias!

Y usando una de sus frases... ¡Negociación con la Iglesia... en mi nombre NO!


El varios :P

diversidadfamiliar.blogspot.com/





http://www.sancarlosborromeo.org/

2 comentarios:

Alvaro Villar Calvo dijo...

Es una verdadera lástima que una mayoría de la Jerarquía Española intente marginar al colectivo homosexual con su repudio a la apertura de derechos al colectivo LGTB como es el matrimonio civil a parejas homosexuales.

Seguimos viendo a unos obispos obsesionados con la defensa de su visión de la familia tradicional. En pleno siglo XXI, no parece que aceptar el divorcio, el aborto en las circunstancias establecidas por las leyes o los matrimonios de homosexuales deba ser motivo de tanta crispación como para sacar a sus feligreses a la calle.

Una familia monoparental, homoparental, homosexual, para ellos no es familia y expresan su rechazo, y no sólo eso, sino que se sienten atacados y por ello, responden con un “en defensa de la familia”.

Jacobo dijo...

Absolutamente de acuerdo contigo en loque dices, Hugo!

Me pone del hígado cada vez que sale esta gente a relucir, anclados en sus valores y creencias de hace veinte siglos.

¡Negociación con la Iglesia... en mi nombre tampoco!